Festín de Choques.

Pues nada. Emulado a Unamuno que para eso tengo dos asignaturas aprobadas por la Universidad de Salamanca, voy a retomar el temita sin solución de continuidad para que pase desapercibida la cantidad de tiempo que hace que no publico nada en este “Blog” (onomatopeya para el vómito, por cierto, ¿no?).

Tampoco es que tenga mucho que decir, pero no podia pasar por alto la brillante ocurrencia del título de esta entrada, a la vista de la inundación de ejemplares del segundo volumen de la saga “Canción de Hielo y Fuego” que ha sufrido esta librería recientemente. Es lo que ocurre cuando se reimprime un libro que ha estado agotado durante meses, por la acumulación de solicitudes de la clientela. Bueno no, pensándolo bien solamente una de las solicitantes puede considerarse miembro de pleno derecho de tan ilustre colectivo, porque los demás nunca habian estado aquí ni creo que vuelvan una vez hayan completado la colección.

Por cierto y hablando de la reimpresión de “Choque de Reyes”, porque no se le puede llamar “11ª Edición” aunque así figure en la banda sobrecubierta si la única modificación que se ha hecho sobre las anteriores es un incremento en el precio, el caso es que es de bastante mala calidad. Como tampoco me lo pienso leer no sé cómo será el trabajo de imprenta, pero la encuadernación de absolutamente todos los ejemplares que tengo sobre el mostrador en el momento de escribir esta entrada es defectuosa. Como mis dos asignaturas por la Universidad de Salamanca no daban para más, en mi juventud tuve que trabajar de peón en una empresa de encuadernación y puedo ver que el problema está en el corte del frente de los pliegos una vez cosidos y antes de ponerle la cubierta, que les ha salido claramente torcido. Esas cosas pasan en libros muy gruesos, por desplazamiento del papel ante la presión de la cuchilla, pero se coge, se para la máquina, se ajusta y chimpóm. Que hay libros más gordos y más baratos que están bien cortados (“la Esquina”, de los creadores de la serie de TV “The wire”, por poner un ejemplo de reciente publicación).

Los que me conocen saben que no soy demasiado pejiguero con estas cosas, pero es que a “Canción de Hielo y Fuego” le he cogido asco, mira. Y para terminar de purgarme (blog), nada mejor que referirme, en fecha tan señalada como la del estreno de la segunda temporada de la serie de TV, a la también reciente publicación del segundo tomo recopilatorio de “Los muertos vivientes” y del número 14 de su serie regular. No me voy a extender al respecto, porque creo que todas las personas que leen esto de cuando en cuando ya me han aguantado la perorata presencialmente. Solo añadiré algo más: lo cierto sobre la historia de Robert Kirkman es que su capacidad de enganchar lectores es análoga a la de Intereconomía de hacerlo con televidentes.

Qué a gusto me he quedado, incluso habiéndome prometido a mi mismo no utilizar el poder del Blog con fines egocéntricos. No se repetirá.

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Para reanudar, una disgresión.

He tenido esto inactivo una temporada como parte de mi estrategia de fidelización à la George R. R. Martin, pero mi/s lector/es más fiel/es habrá/n podido seguirme en el flamante foro de juegos aledaño, donde sí que me he prodigado bastante como buen Site Admin que soy.

El engendro, por cierto, está funcionando como un tiro con varias sesiones semanales de juegos de rol y tablero, pero ninguna timba de naipes coleccionables tipo Magic: The Gathering. No me gustan por mayoritarias y fantaseo con la posibilidad de regalar en plaza pública todas las cartas que tengo a la venta, para devaluarlas.

Pero, ay, el rol. El rol es un bumerán y se mantiene incólume al paso del tiempo. Ni desaparece, ni se convierte en tendencia. Siempre marginal, siempre estigmatizante, qué bonico que es. Para ilustrarlo valga la transcripción del siguiente diálogo con mi Madre, esta misma mañana:

-Bueno y, ¿qué haces este fin de semana, – ejem – Hobbyton?

- Pues, aparte de abrir la librería el sábado por la mañana, como siempre, también vengo el domingo por la tarde porque hay partida de rol…

- Pero, ¿eso es legal?

Así seguimos, con cuarenta añazos que me dispongo a cumplir, desde que la buena mujer me tirase a la basura todos los manuales contemporáneamente al caso del “asesino del rol.”

Que por cierto, se me ocurre que podría resultar disuasorio para ulteriores criminales en potencia, que las fuerzas de seguridad del Estado y mass media desistiesen de utilizar una nomenclatura con tanto empaque para estos casos. Que luego así pasa, que hasta se dan casos de niñas pavas escribiéndoles cartas de amor al trullo. Si se empezasen a utilizar apodos del estilo de, por poner un ejemplo, “el asesino del micropene”, pues lo mismo al acordarse a alguno se le bajaba el calentón en el momento oportuno. El mismo “caso Brugal”, en un orden distinto, no sentaría un precedente tan sugerente para según que tipo de individuos, si se le llamase “caso Ballentine´s con Red Bull”, que suena como más de botellón.

Ya que estamos y a colación del primer párrafo, tengo también un consejo para las futuras generaciones de libreros, basada en mi corta pero intensa experiencia en el gremio: empezad jóvenes y abrid una librería especializada en “Canción de Hielo y Fuego”, con secciones específicas para distintas ediciones de “Juego de tronos”, “Choque de reyes”, ” Tormenta de espadas”, “Festín de cuervos” y una de literatura en lengua extranjera exclusivamente para “Dance with Dragons”. No os preocupéis por la importación de este último, que hasta el distribuidor más convencional está trayéndolo ya en su edición británica de Harper Collins. Y todavía quedan dos más por publicar, por lo visto.

De-li-ran-te. En el momento en que escribo esto, llamas a tus proveedores habituales y les pides “Choque de Reyes” y se oyen risitas de fondo. Uno de los comerciales con los que hablo habitualmente, muy majo, llegó a decirme “Pero qué dices, si se agotó en tres horas… ¿Tú sabes lo que es vender libros a paletadas?”.

Así que, aunque he empezado a leer por fin “Juego de tronos” y debo decir que es tan interesante que se deja leer perfectamente incluso sabiendo lo que va a pasar de antemano por la serie de HBO, tomo en este mismo instante la decisión de no leer más nada de la saga de Mr. George R. R. Martin. Por bestseller y porque la primera chavala de la que estuve perdidamente enamorado tenía la costumbre de decirme “qué raro eres” cada dos por tres. Y como jamás consumé el idilio con ella, se me ha quedado enquistada la tontería.

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El Foro y las Termas.

No dejarse engañar por la aparente negligencia de este blog, que todavía seguimos en la brecha. Lo que ocurre es que este espacio al que a mí me gusta llamar “el complejo Web 1.0 Hobbyton” se ha visto acrecido por otro costado con el añadido de un nuevo elemento, el Foro, cuya implementación ha absorbido buena parte de mi tiempo online.

Sigo sin poder sustraer tampoco mi actividad del giro contestatario que ha experimentado el ejercicio de la ciudadanía en las últimas semanas y, así, el título cuya lectura paso a recomendar fue seleccionado originalmente por ser uno de sus dos autores José Luis Sampedro, el del prólogo del panfleto “¡Indignaos!” mencionado en la entrada anterior. Si, ese, el economista bueno.

El librito, editado en cartoné con sobrecubierta por Random House Mondadori a través de su sello Plaza&Janés, lleva por título “Cuarteto para un solista”. La propia reseña de contraportada no se decide sobre si considerarlo un ensayo o una novela, pero eso es solo porque en realidad pertenece a un género algo menos convencional. Es mi modesta opinión de lector inconstante, claro, pero es que resulta que de ese género sí que me he leído bastantes cositas.

Es una clave simbólica, del estilo de las que escribían los ocultistas del siglo XIX. Un evangelio, si se quiere, o una evocación en el sentido más mágico del término. Cualquiera que haya leído algo de Eliphas Leví, Gerard Encausse o Aleister Crowley identificará el estilo.

Las imágenes poéticas con que la coautora Olga Lucas ilustra el pensamiento de Sampedro (tanto monta, monta tanto, que me ha dicho mi amiga Elena que son pareja) le transportan a uno a una visión intemporal de la Humanidad, desde la Antigüedad de la que toma prestada la visión mítica, hasta un futuro que profetizan benévolo. Acompañar la lectura de un disco de Franco Battiato, o cualquier otro músico que en su tiempo libre se dedique a recorrer la Gran Muralla China en bicicleta, termina de componer el ritual de viaje astral.

Uno acaba por oler la miel y las especias, los perfumes, el aceite en el pan y en la piel… Se tiene una fuerte sensación de exotismo que magnetiza, a pesar de que la obra está escrita acerca de y para Europa. Y es de Europa que los autores configuran una mitología global que logra, creo yo, el fin de fundamentar ese futuro progresista que se atisba. Una mitología fundamentalmente sensual que complementa idóneamente las bases ideológicas de los movimientos cívicos europeos de nuevo cuño.

Mira tú por dónde, después de leerlo coincidió que me fuí con Mi Señora Esposa a un balneario en la sierra de Madrid, por mi trigésimo noveno cumpleaños. El sitio estaba bastante tecnificado pero yo iba muy sensibilizado al roce y a la recreación visual, así que allí se completó la epifanía. Quizá sea por la edad a la que me aproximo, muy mala, pero creo que la idea de recuperar el contacto y la sensualidad como parte de la cosa pública, además del debate y la asamblea, es esencial para la proliferación de estas iniciativas participativos que estamos teniendo la inmensa fortuna de vivir.

Recordemos como se popularizó el movimiento Hippy gracias a los canutitos y el erotismo sin tabúes, convocando incluso a individuos que luego han demostrado con creces que iban solamente a lo que iban. Pero, al igual que entonces faltó organización, ahora no debe quedarse la cosa en alimentar los estómagos y los cerebros de los ciudadanos, que hay muchos otras vísceras por medio y quizá habría que recuperar como espacios públicos, más allá de los mercados, no solo los foros, sino también las termas.

Aprovecho asimismo para proponer al Sr. Sampedro, a sus noventa y tantos, como primer senator de esa nueva ciudad. Qué tio más grande.

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Una reflexión sobre el Joker.

Anoche, al comienzo de esta jornada de reflexión acerca de las elecciones municipales y autonómicas, estuve en la plaza del Ayuntamiento de Guadalajara capital, más que nada porque me pasé por la de el de la villa desde donde escribo y no había nadie. Me encontré con un montón de personas que, por una singularidad estadística, ejercían simultáneamente su ciudadanía en ese espacio público.

También por una coincidencia que algunos encontrarán significativa, todos ellos compartían cierta inquietud acerca del futuro y cada uno individualmente había decidido ponerla en común en espontánea asamblea. Saqué en claro que había una voluntad popular de cambiar las estructuras democráticas tal y como están configuradas actualmente para, desde unas más cercanas al ideal de Democracia, construir una sociedad más justa, libre, igualitaria y pacífica. Para un detalle de sus intenciones, nada mejor que seguir este link; y para conocer sus propuestas de cambio, este otro.

Casualmente también (a mí me da que alguna función de onda ha colapsado de una manera bastante excéntrica últimamente), esa misma mañana yo me había leído el panfleto de Stéphane Hessel titulado “¡Indignaos!” (Ediciones Destino, colección Imago Mundi) y enseguida caí en la cuenta de que se encontraba en el origen de esta tendencia, especialmente en su reivindicación de la Resistencia con la no violencia como condición ineludible. Total, una epifanía que para qué.

Del Joker me acordé mientras escuchaba cómo varias asambleas congruentes trataban de dilucidar de manera racional la forma en que se debía estructurar el movimiento. El Joker, en su mundo, es un hecho. Está ahí, pero no tiene forma definida y por eso el statu quo es incapaz de adaptarse a él, absorberlo o reinsertarlo. Y por ello siempre sobrevive, mutando y triunfando en su dinámica con el Hombre Murciélago (no voy a insultar a la inteligencia del lector tratando siquiera de explicar por qué este último no forma parte tampoco de dicho statu quo, que anda que no ha mudado la piel veces también este). Gracias, Pelayo, por hacérmelo ver.

A lo que voy es a que, a lo mejor y de hecho, este movimiento “Democracia Real Ya”, ya es la democracia real. Y lo único que tiene que hacer es empezar a ejercer como tal continuando con la espontaneidad y sin complejos. Quizá, como sugirió algún otro participante, empezando por debatir y votar de forma paralela, simultánea y asamblearia las cuestiones tratadas en los plenos de los Ayuntamientos (para empezar y de ahí hacia una escala mayor). Todo el mundo (a los medios de comunicación les iba a encantar la componente teatral) podría así verificar inmediatamente las discrepancias y acuerdos entre los representantes políticos y la sociedad civil. No todo se podría tratar, claro, habría que exigir un quorum suficiente de asamblearios en cada convocatoria. Pero, utilizando siempre a tal efecto espacios públicos, se podría invitar a los transeuntes y a todo aquel interesado en participar en cada momento, para darle significación y representatividad. Incluso, en una emulación del poder judicial, se podría plantear el celebrar juicios con jurado paralelos en casos de relevancia social, a la puerta de los juzgados.

Puede que las decisiones tomadas no fuesen vinculantes para todos los afectados, como lo son las de los poderes públicos institucionalizados, pero sí lo serían para los propios asamblearios. Y estos podrían tomar acciones ejecutivas sobre esas decisiones, en el simple y cotidiano ejercicio de su ciudadanía. Puede que al estilo de los ataques de denegación de servicio de Anonymous, pero de una forma menos virtual y siempre desde el respeto a los ciudadanos que estén haciendo cola, por así decirlo, por motivos más ortodoxos. O Puede que, simplemente, ocupando (con “c”) un determinado espacio público y haciendo uso de él en alguno de esos momentos tan incómodos en que las instituciones los tratan como privados y propios. El “Sistema” ese cuenta con que los ciudadanos se distribuyan de forma equiprobable y tiende a colapsar con las funciones de onda que lo hacen de forma excéntrica.

Sobre todo, mutar y adaptarse siempre que se de el menor atisbo de reabsorción. Estoy por apostar que los partidos institucionalizados empezarían a enviar a sus bases a estas asambleas para legitimarse. Bienvenidas sean, no harían sino conseguir un efecto recíproco. Y a ver, cuando los votantes electores prueben el voto decisorio, quién absorbe a quién.

Citando al excelso Manel Fondevila, autor de la serie “La parejita, S.A.” (primer volúmen recopilatorio de la cual ha llegado esta semana como novedad, por cierto): “es mi opinión y yo la comparto”. Que conste que la expongo aquí porque cuando esta tarde y mañana y todos los días que me sea posible, vuelva a la plaza del Ayuntamiento de Guadalajara, o a donde sea menester, me va a dar corte hacerlo de viva voz.

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“Freak Angels”

El día que volví de Barcelona se daba la coincidencia de que era también el quinto cumpleaños de mi hija la mayor (a la que, por privacidad y siguiendo sus propias indicaciónes, me referiré en adelante como “Superheroína A”) y unos días antes me vi en la obligación de invitar a algunos de sus amiguitos del cole al natalicio.

Resulta que en el colegio está prohibidísimo (so pena de reprobación) que los niños repartan invitaciones en clase, para evitar herir los sentimientos de los excluidos. Así que los padres tenemos que hacer intercambio de las mismas durante los breves momentos en que coincidimos, a la entrega o recogida de las criaturas.

Claro, debido a mi incompetencia social y desinterés por las cosas mundanas, me encontraba en la tesitura de localizar a los padres de los cinco niños (de entre una veintena) seleccionados por Superheroína A y la madre que la trajo, sin tener idea de la más mínima correspondencia paterno-filial.

Pregunto a los niños en cuestión por sus padres, los demás se huelen algo, entrego algunas de las invitaciones, con los nervios se me ve el plumero y de pronto tengo un corrillo de una veintena de alevines pidiéndome su invitación. Me zafo diciéndoles que no, que se la tengo que dar a sus papás. Una vez repartidas las cinco tarjetas y con los niños ya en la formación de a uno con la que les obligan a entrar, oigo como una niña le pregunta a su mamá si tiene su invitación y ésta le dice que no. La niña se echa a llorar y jura que no va a invitar a Superheroína A a su próximo cumpleaños, ni tampoco a ese otro niño que no la invitó en su día y al que, por privacidad y claridad expositiva, me referiré como “El Siguiente de la Fila (Escuchándolo Todo)”.

Se pegaron. Todavía pesa sobre mi conciencia.

Situaciones así llevo viviéndolas toda la vida. Son lo que me convierte en eso que llaman “un friqui”, aunque yo prefiero otros términos e imagino que en algún momento los epecificaré. Lo soy, no porque me guste la literatura de evasión (ilustrada o no) sino al contrario, necesito evadirme a través de esas ficciones porque lo soy. Ni tampoco me define como tal que me gusten los juegos, especialmente los de rol, pero es que me resulta mucho más fácil relacionarme en el contexto de una realidad inocua modelada matemáticamente.

Y, a lo que íbamos, no puede dejar de gustarme la serie “Freak Angels”, de Warren Ellis y Paul Duffield. Porque los protagonistas son unos inadaptados, pero a causa de sus poderes. Porque en su mundo postapocalíptico solo se tienen los unos a los otros (de una forma bastante perversa en la mayor parte de los casos), aunque se hayan convertido en salvaguarda del último reducto de civilización y cuiden de los supervivientes. Más todavía porque ese fin del mundo fundacional lo han causado ellos. Y por encima de todo, porque desde el principio se sugiere la existencia de un antagonista al que se vieron obligados a desterrar de su grupo por demasiado poderoso y demasiado cabrón. Y esto último lo tuvieron que hacer los mismos que provocaron el Apocalipsis.

Seis tomos en rústica, de los que Glénat ha publicado ya los dos primeros.

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Arrea, cuanto polvo.

Pues si, los blogs en cuanto los descuidas un par de semanas, o tres para ser más exactos, dan una sensación de abandono que ni el apeadero del AVE de Yebes (gracias, gracias, ¿hay alguien de Guadalajara entre el público?). Así que me apresto a actualizar éste, aunque solo sea por motivos estéticos.

La librería en que se sustenta sigue donde quiera que estuviese y yo a su cargo, ha pasado el Salón del Cómic de Barcelona, del que volví con bien; también la Pascua Cristiana, que aproveché para ampliar la zona accesible del local con una zona de juegos; y, finalmente, atrás quedaron las primeras Sesiones de Juegos (que no ”Jornadas”, insisto, porque no llegaron al día y medio) del Centro Joven de la villa.

El Salón, bien. Me traje algún encargo y algún autógrafo de regalo (no tengo tantos clientes como para permitirme el lujo de no dar un trato exquisito altamente personalizado) y chafardeé acerca del mundillo todo lo que la brevedad de mi estancia me permitió. En Kaburi, una tienda de juegos con cafetería completa ubicada en el “triángulo friki” de Barcelona, me enorgullezco de haber encontrado un ejemplar del agotadísimo manual básico del juego de rol “Zombie: All flesh must be eaten” encuadernado cabeza abajo (lo que, personalmente, no considero que genere una plusvalía aunque habrá quien discrepe).

La semana siguiente, de Pasión, la dediqué a hacer reformas en la disposición del mobiliario y las existencias, porque ya no me cabían las novedades. Ha supuesto una pérdida de densidad expositiva, pero se irá abigarrando de nuevo para ajustarse a la idiosincrasia del sector.

En cuanto a las “Sesiones…” Lo más significativo es que he vuelto a fumar y me limitaré a vincular a este otro blog, para dar una idea de hasta qué punto se me fue de las manos el evento. Gracias a todas las personas físicas y jurídicas participantes, en serio.

Lo próximo, la prometida y esperadísima reseña de aquella novedad de Glénat cuyo mérito mencioné en la entrada anterior y en cuya redacción comprometí mi palabra.

Ah, el honor.

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Novedades en tebeos 13/04/2011

Bueno, voy a abreviar y seleccionar un poco porque este es el mes del Salón del Cómic de Barcelona y la cantidad de novedades se duplica (en el caso de algunas editoriales literalmente, se ponen a la venta primero las novedades mensuales y, unos días después, las del Salón).

- De PlanetaDeAgostini Cómics destacarían las ediciones Integrales Absolute a Todo Tren de “Los muertos vivientes” (el primer tomo de una cantidad indefinida) y “100 Balas”. De esta última se puede conseguir el Tomo 1 suelto, o el maletín con los cuatro que componen la serie completa. Una virguería por el módico precio de 150 del ala.

Termina también la serie recopilatoria en volúmenes encuadernados en imitación de cuero de “The Sandman”. Acaba de salir el Tomo VII, “Muerte”, así que todo aquel que haya estado viviendo en una cueva durante los últimos 25 años puede conseguir, por fin, la serie completa. Bueno, aquí falta el tomo VI, pero me llegará en breve.

He traído también un par de cosas “nuevas” de Conan. Y entrecomillo porque la más interesante, en mi opinión, es el primer tomo de la reedición de las historias de “Conan Rey”, de Roy Thomas, John Buscema, Ernie Chan y tal, que los cuarenta no los cumplen ya ninguno.

- De Panini quizá lo más novedoso sea el volumen “Thor: En busca de los dioses”, por la actualidad de la película y por estrenar el nuevo formato de mucha lectura por poco dinero, que han venido a llamar “Extra Superhéroes”. John Romita y Dan Jurgens, creo.

Pero vamos, que también ha llegado el pertinente tomo Marvel DeLuxe (“X-men: Génesis mortal”), el de la serie regular del Asombroso Espectacularman (porque va encolado, que yo grapa no traigo) y algunas cosas más, de las que destaco “El juicio de Sherlock Holmes”, escrito por Leah Moore (la hijísima, más gótica que la catedral de Toledo) y su hombre, que es un señor con levita y bigote atusado a lo Poirot. Cualquier cosa que estos dos hagan en la cama o sobre la época victoriana será digno de verse.

- Astiberri ha editado también un tebeo de crímenes y detectives folletinescos con muy buena pinta. Se titula “Agencia de detectives Black Diamond” y es de Eddie Campbell (el de “From Hell”).

La novedad más interesante de Glénat merece, como ínfimo, una próxima entrada exclusiva en este blog. Y las de Norma las dejo para la semana que viene, que escribo en el móvil de camino al Salón del Cómic de Barcelona (qué vidorra) y ya he tenido bastante zen para unos cuantos días.

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Novedades en libros 04/04/2011 y una pequeña reseña.

La verdad es que este lunes pasado se me ha ido el presupuesto en traer encargos, así que poca cosa. Esencialmente han quedado expuestos a la venta dos títulos nuevos: “El tío Petros y la conjetura de Goldbach” que, si, es de uno de los griegos que guionizaron el tebeo de la entrada inmediatamente anterior de este blog (tanto me gustó); y “Axolote atropellado”, de Helene Hegemann.

Bueno, qué decir de este último. La verdad es que el retraso en la publicación de las novedades de esta semana se debe principalmente a mi decisión de leerlo antes que nada. Quería yo saber, con una muequita de escepticismo, qué tipo de monerías escribe una cría de 16 años para ”escandalizar a Alemania”, según la banda sobrecubierta. Pero ojito, papás y mamás, que, a pesar de lo que parecen sugerir los eufemismos de la reseña en la contraportada, el librito no es para vuestros pequeños Emos.

Nada más empezar se me borró la sonrisilla, no por la aparente desafección de la narración a las estructuras clásicas a las que estoy acostumbrado sino porque, a pesar de ello,  estaba entendiendo bastante bien lo que se me quería transmitir. Con un estremecimiento, caí en la cuenta de que me encontraba ante mi primera incursión en la literatura posmoderna (Philip K. Dick aparte, que es de género). Se ve que la autora ha mamado contracultura desde la más tierna infancia y ha leído desmedidamente a Pynchon, Foster Wallace y compañía. Y su edad la equipa tambien cibernéticamente con todo el conocimiento desestructurado proporcionado por la internet en forma de blogs, wikipedias y foros de anoréxicas. Sostienen estas suposiciones mías sobre Fraulein Hegemann ciertas polémicas habidas sobre la intertextualidad de la obra, que obligó a la editorial a citar fuentes al final del libro.

Literatura vanguardista, supuse pues desde mi más absoluto desconocimiento, pero sin evidenciar desánimo alguno. Seguí leyendo y, aunque al principio la naturaleza en apariencia episódica e inconexa de la narración me pareció hasta futurista (por lo adecuada para su uso en libros electrónicos y teléfonos gameboy), lo cierto es que subyace una sólida hiperestructura que se va registrando subconscientemente, dando forma al delirio (muy… verosimil, por cierto) de la protagonista.

Quien, por cierto y a pesar (de nuevo) de la reseña de la contraportada, no es simplemente una adolescente disociada y politoxicómana, sino algo mucho más triste y además, lo más importante, intelectualmente precoz. Pero con la suficiente ironía, a pesar de todo, como para no resultar pedante. Se le coge mucho cariño.

Debo decir que mi desfloración con este estilo de literatura ha sido plenamente satisfactorio. Tengo aquí “Contraluz” y “La broma infinita” y cosas así. ¿Debería lanzarme a la lectura de obras así como más genuinas? No sé, puede que este libro en concreto me haya gustado porque, lo confieso, tuve una novia como la autora. Y la protagonista también me ha traido bastantes recuerdos.

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Un libro sobre todos los libros que no se refieren a si mismos.

Lo acabo de terminar y todavía estoy rumiándolo (obviamente). Se trata de una pseudo biografía épica de Bertrand Russell para empollones, que a ratos me ha recordado a “El arte de volar” (el “Maus” español) y a ratos a “Criptonomicon”. Pero todos esos ratos han transcurrido con posterioridad a la lectura de la obra, porque durante la misma no estaba yo para exégesis, con toda la emoción de la Búsqueda Fundacional.

Semejante epopeya cuenta con numerosos protagonistas a lo largo de la Historia y todos ellos aparecen de un modo u otro, pero la pluralidad de enfoques que se percibe en el libro no se basa solamente en la de sus héroes. Los propios autores establecen una dialéctica al respecto por boca de sus avatares en la misma obra, que es autoreferente, si. Y luego está la elección de Bertrand Russell, una paradoja hecha señor, como foco y narrador principal.

Total, que el libro termina hablando de lógica, de psicológia clínica, de Historia y de política pasada, presente y futura. Y encima los autores no solo son expertos sino también griegos, así que rezuma tragedia y humanidad por los seis costados. Ojalá se materialice la sugerencia que se hace en las últimas páginas de una segunda parte (ya con nazis de uniforme como corresponde, guiño, guiño).

Es verdad que el tema es mi favorito de toda la vida (mi héroe romántico personal es Galois, el creador de la Teoría de Grupos que murío a los veintipocos en un duelo y que, físicamente, era clavadito a Sheldon Cooper), que lo mismo para disfrutarlo hace falta haber oído algo sobre los personajes y sus obras, pero no lo suficiente como para que las licencias que se toman los autores sean demasiado evidentes… Pero tú esto se lo das a un alumno de Bachillerato (o como se llame ahora) como lectura obligatoria en Filosofía (o Matemáticas, qué demonios) y le acabas de convertir en un Geek con mayúsculas.

Hay, por cierto, varias razones por las que el título de esta entrada no conduce a una paradoja. La más importante de ellas es que el libro del que estoy hablando no es un libro sino un tebeo. Su título: “Logicomix”, por Apostolos Doxiadis, Christos H. Papadimitriou, Alecos Papadatos y Annie Di Donna.*

Arreando a comprarlo, escanearlo y guardar un montón de copias de seguridad privadas. Y leerlo, claro.

* Anda, ahora que me he fijado al copiar los nombres de los autores, resulta que lleva una introducción de Fernando Savater. Bueno.

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Novedades en libros 28/03/2011

Vamos a empezar a adquirir buenas costumbres.

Ayer me vine del eje Getafe-Alcorcón de la distribución editorial con un par de cajas de libros que, además de algunos encargos, contenían:

- Un ejemplar de “Alta tensión”, de Harlan Coben. Novela negra de la serie protagonizada por Myron Bolitar, representante de estrellas metido a detective por la mala cabeza de sus clientes. Si bien todo ello suena lo suficiéntemente estrafalario como para sugerir que la novela pertenece al subgenero californiano, la acción comienza en Nueva York (aunque el tal Myron es un tío muy viajado). El nombre del protagonista probablemente tenga su inspiración en la larga tradición de detectives superventas con nombre raro que se remonta a Sherlock Holmes (está bien, a Auguste Dupin).  Eso si, a alguien que se llama Harlan Coben lo mismo le parece normal, no lo descartemos.

- “La edad de la ira”, un ejemplar también y también novela negra. Es un thriller periodístico sobre el submundo de los institutos de enseñanza secundaria escrito por Fernando J. López, profesor de Lengua y Literatura de Bachillerato. No sé que más se le puede pedir a un libro.

- Completa la sección de thrillers de estas novedades la novela “Sólo para tus ojos”, primera de una futura trilogía coescrita por Tim Kring (guionista principal de la serie de TV “Héroes”) y Dale Peck (no sé), de revisión conspiranoica de ciertos eventos de la Historia estadounidense reciente. Este volumen nos acerca al asesinato de JFK desde la experimentación sobre control mental con LSD durante la Guerra Fría. Basándonos en el historial del Sr. Kring, esta primera novela estará pero que muy bien (creo que me la voy a leer y todo si me dura lo suficiente en las estanterías), la segunda parte tratará ya, pero un poco por encima, sobre el 11-S y en la tercera se identificará al trío de las Azores con los Illuminati.

- Para la sección de SciFi (pronúnciese “Sai-Fi”, como en “Sai-ens Fi-cshon”), empezamos con “El optimista racional”, de divulgación y subtitulado “¿Tiene límites la capacidad de progreso de la especie humana?.” Me doy cuenta de que ya tengo por aquí otro del mismo estilo (mucho más finito) titulado “No somos hormigas”, escrito por un grupo autodenominado de “optimistas informados”. ¿A donde hemos llegado, que hasta los mismos optimistas necesitan reafirmarse con epítetos positivos? Cuénteseme entre sus filas, por cierto.

- “En la mente de un perro”. Parece otra chorrada de esas de susurraperros, pero está escrita por una psicóloga cognitiva (Alexandra Horowitz), así que va a la sección de divulgación científica de cabeza. Desgraciadamente, con lo que es Cabanillas para estas cosas me lo van a quitar de las manos. Y digo desgraciadamente porque hasta a mí, que de los perros solo me gusta llorar amargamente su pérdida, me parece interesante de verdad.

- Tusquets se ha apuntado al formato de edición limitada en cartoné con precios y dimensiones de bolsillo para los títulos estrella de su fondo editorial. He elegido “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas”, de Haruki Murakami. El autor escribe mezclando fantasía y ciencia ficción, así en plan Borges. Pero SciFi puede a Fantasy, así que de momento le incluyo en esta sección.

- También he traído otro libro de ciencia ficción, pero este me lo callo hasta que me lo lea, no vaya a ser que alguien se entere accidentalmente de la existencia de este blog y venga a comprármelo. Así que secreto, secreto.

Se me acaba el tiempo en la librería por hoy y tengo que volver a casa a mis obligaciones familiares, así que abreviaré: para la sección Tétrica, un par más de libros de la editorial Valdemar, “En las montañas de la locura”, del autor de Lo Innombrable (sshhh) y una antología de cuentos ilustrados de Edward Gorey titulada “La pareja abominable y otras historias macabras”.

También y sin que sirva de precedente, dos libros que poco más que transcriben los blogs o cuentas en redes sociales de sus autores: “las chorradas de mi padre” de Justin Halpern y “Soy un padre friki”de Ken Denmead (este último cuesta encontrarlo en la librería porque está donde debe, en la sección de Juegos).

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